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martes, 18 de octubre de 2011

Triste Lucidez

 Rita Riccardi






Soy un peldaño roto
de una escalera
que va a ninguna parte.

Nuevos caminos recorro.
Los viejos desaparecieron
en un apagón de mi lucidez.

Carezco de identidad
entre seres sin rostros.
No necesito emociones
para que mi alma alumbre.

Ni vestirme con ropajes de sol
para sacar el frío de mi cuerpo.
Ni inventarme un mundo nuevo
para decir quien soy.

Que mi soledad recuerde a alguien es raro.
Que sueñe cosas inciertas más raro aún.

Soy prisionera de una caída que no termina,
de un llanto que no aflora,
de un silencio que pudre.
Sin dejar nada, nada que fluya.

viernes, 14 de octubre de 2011

Plegaria Simple

Kriztian Gakan





Mojo mis manos con sal
en nombre de los hombres
que llevaron a cuesta corona de espinos

Mojo mis manos con sal
en nombre de los hombres
que zurcieron las heridas de tu cruz

mojo mis manos con sal
en nombre de los hombres
que hicieron pentagrama perfecto de tus heridas

Mojo mis manos con sal
en nombre de los hombres
que bañaron de acordes disonantes la piel

Mojo mis manos con sal
En nombre de los hombres
que con maderos de balsa danzaron con la mar

Mojo mis manos con sal
En nombre de tu nombre
Que con las plegarias, el perdón fue música

miércoles, 12 de octubre de 2011

Encontrarse

           Rita Riccardi







Se propone despertar buscando
lo fundamental de su existencia.
Alejando de su mente a sabios, filósofos e intelectuales.
Deseando hallar en el vacío lo absoluto.

Vivir sin religiones que lo encarcelen
ni deformen la realidad de sus creencias,
Sueña terminar con el odio y sus escudos
hasta visualizar la pureza del verso.

Espera encontrar en algún lugar del mundo
alguien que no haya olvidado la compasión.
Intenta desprenderse de los mitos apocalípticos
en el momento preciso entre el ayer y el ahora.

Poder vivir comprendiendo la filosofía del que no perdona.

Entrar en sintonía de ser digno de existir.
Ir más allá de las montañas y visualizar
la pureza de un cielo limpio y azul.

No desea a su lado santos ni grandes pensadores,
solo quiere entender su propia incoherencia,
disfrutando serenidad, claridad, conciencia pura.
Y al finalizar el día…esperar que no sea un sueño.


domingo, 9 de octubre de 2011

La cucaracha

Mauricio González



Apareció de pronto arrastrando una túnica negra toda manchada que dejaba entrever unas zapatillas rojas desteñidas y unos pantalones grises, raídos. Una cinta blanca de regalo le cruzaba la frente, un bastón de palo de escoba en una mano –con un globo rojo en forma de corazón atado a la punta- y una bolsa plástica llena de cachureos en la otra. De pelo corto entrecano, aparentaba unos cincuenta y tantos.

Subió al tren y la gente se apartaba, todos lo miraban extrañados. Al rato se bajó. Le pesaban los pies caminando por el andén. Preguntó por la salida a otro pasajero que esperaba sentado. Pestañeaba rápidamente a los que se le cruzaban para seguir su camino muy serio, la mirada perdida y sin rumbo.

Salió al paseo peatonal que parecía un hormiguero a esa hora. Anduvo un par de cuadras y se paró  frente a una librería que remataba todo por cierre de local. Entró, revolvió todos los estantes  y se quedó con  La metamorfosis.

Apuró el paso hasta el enorme edificio de cristales y acero, ingresó al lujoso vestíbulo donde el conserje lo saludó con una inclinación de cabeza. Subió al ascensor y bajó en el vigésimo piso. Llegó temprano a la brillante y moderna oficina de Marketing Subliminal Corp. donde lo aguardaba la sobria secretaria con un montón de documentos para la firma.

-          Buenos días don Gregorio ¿le preparo un cafecito?
-          Sí, por favor, muchas gracias. En cuanto pueda comuníqueme con el Ministro Seguretti que tengo listo el informe sobre la marcha del fin de semana. Y hágame otro favor, no se ponga más ese perfume tan pesado para esta hora y bájese un poco la falda ¿sí?

jueves, 8 de septiembre de 2011

El hombre pelìcano·/ Escribe Mauricio González





En vuelo rasante, sobre la inmensa bahía en calma, se dejaba llevar por la corriente. Casi sin batir alas, se guiaba por las señales de los signos en el agua. Ahora que veía las pequeñas siluetas de los pescadores en la caleta distante, y las de la muchedumbre en la playa, sabía que podía llegar más lejos.

Afirmaba su identidad huyendo de ellos, del desafío que amanece cada día, del abismo que se abre ante el despojo, del miedo al fracaso, del abandono del Otro. Ya no quería ser visto como un bicho porque le escapaba a la rutina, porque había tomado las riendas de su vida, porque aseguraba que vistos de cerca somos todos raros, por apropiarse del lenguaje desconforme y furibundo de las calles que descifra los eufemismos y desnuda el lucro, las estafas y la desigualdad.

Con el sol en lo más alto reflejándose en el azul marino, solo pensaba en llegar al otro extremo de la ensenada donde aguardaban, en lo alto del roquedal,  las otras aves con las alas extendidas y el buche lleno.

Se posó lejos del grupo. El guía se le acercó primero y luego el resto lo recibió con gran alboroto. Alzando vuelo junto a la bandada, viajando en una misma dirección, encontró su lugar.


· Escultura ubicada en extremo sur de la Playa Herradura.
   Coquimbo, junio 2011

jueves, 1 de septiembre de 2011

A la vanguardia desde la periferia



                                      la palabra es de todos y es de nadie
                                                           acierta a veces y otras se equivoca
                                                           pero cuando enmudecemos quedamos
                                                           perdidos en la jungla de las cosas”.
                                                                                             
Mario Benedetti


El pasado martes en la tarde nos reunimos en la Biblioteca Municipal de Maipú los integrantes del Taller para agasajar a nuestro querido guía y mentor, Ricardo Sánchez O., quien ha decidido tomar nuevos rumbos.

Creo que todos quienes asistimos al encuentro tuvimos sentimientos encontrados. Por un lado la alegría de volver a reunirnos a compartir los textos y la charla, los comentarios e impresiones de cada unos de los integrantes, en una mesa tendida con sentido cariño por las amorosas manos de nuestras compañeras,  y por el otro la tristeza de saber que no contaremos más con la constante motivación y el aporte invaluable de Ricardo durante todos estos años.

Como lo mencioné en la reunión, me parece que uno de los aspectos más destacables de las clases de Ricardo –entre muchos otros- es el espíritu de rebeldía que siempre intentó impartir: motivándonos constantemente a la lectura y la escritura, haciendo aflorar el potencial oculto en cada uno de nosotros, valorando y comentando todos los trabajos con respeto y tolerancia, fomentando la autoestima al hacernos sentir importantes, porque todos tenemos algo que decir y  tenemos derecho de apropiarnos de la palabra, más aún en estos tiempos en que la vemos secuestrada por quienes tienen el poder y el dinero.

Luego el hecho de valorar lo periférico, creando un espacio donde desarrollar la creatividad libre de ataduras y prejuicios, desmitificando lo canónico con irreverencia, bajando la academia al nivel de la gente más sencilla, todo eso ha sido un fuerte aliciente para mantenernos a todos en este camino. La coherencia, la constancia y el amor que Ricardo ha demostrado por su trabajo, se refleja en el crecimiento que hemos tenido como grupo humano y de creación permanente.

Tenemos la responsabilidad, entonces, de mantener vivo el espíritu de nuestro querido amigo y guía, asumiendo la nueva conducción de nuestra compañera Margarita, la que tendrá por delante una enorme tarea. No será fácil para nadie, pero si todos nos comprometemos la sacaremos adelante y confío en que seguiremos produciendo cada vez mejores trabajos, con esfuerzo, con esmero, concisión y buen tino, sosteniendo los valores que compartimos en todos estos años.

Sigamos haciendo vanguardia, escribiendo ese gran libro polifónico donde las voces y las imágenes nos recuerden que la memoria de los pueblos no se acalla, sigue viva mientras alguien tenga algo que contar.

¡Salud Maestro! y nos vemos en cualquier momento.